El imperativo de conseguir para nosotros y nuestros semejantes una muerte en paz constituye un objetivo que confiamos que pronto sea reconocido universalmente como uno de los derechos fundamentales del hombre. Con estas palabras Ramón Bayés, catedrático de psicología básica de la Universidad Autónoma de Barcelona, señala en su libro Psicología del sufrimiento y de la muerte un despiste clamoroso de los revolucionarios. Cuando en 1789 la Asamblea Nacional francesa aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, su espíritu entusiasta y positivista le hizo hablar de la vida y obviar la muerte. Más de 200 años después, miles de personas mueren en medio del sufrimiento. Si todos moriremos, ayudar a hacerlo en paz es tan necesario como luchar por la vida. |