La persistencia de los errores categoriales en la psicología.Traducción y resumen del artículo de Per Holth por Gerardo Primero. |
|
|
|
El
autor se pregunta por qué la psicología no es más efectiva como
ciencia. Encontramos expertos en la psicología de "algo" (el
ajedrez, el sexo, la enfermedad mental) y no podemos generalizar más
allá de los límites de cada área. Los estudiantes no obtienen una
explicación sistemática de la conducta humana que puedan aplicar a
muchos de sus intereses. Suelen
darse dos excusas: que el objeto de estudio es muy complejo, y que la
psicología es una ciencia reciente. Respecto a la primera excusa, es
cuestionable que los interrogantes de la investigación psicológica
sean más complejos que los de otras disciplinas actuales como la física
y la medicina. Además, no hay consenso respecto a qué se considera
ejemplo de progreso en la psicología: en una entrevista de Psychology
Today de 1982, se pidió a 11 psicólogos norteamericanos que
identifiquen los ejemplos más importantes de progreso en la psicología
durante los últimos 15 años, y el único logro mencionado por más de
uno fue el descubrimiento de las endorfinas (que dificilmente puede
atribuírse a la ciencia de la psicología). La
razón de esos problemas en la psicología no es la complejidad de su
objeto ni la brevedad de su desarrollo, sino un tipo particular de
error: el error categorial, que consiste en "representar los hechos
de la vida mental como si pertenecieran a una categoría (o clase de
categorías), cuando en realidad pertenecen a otro" (Ryle, 1949).
Si un par de amigos acaban de cenar en un restaurant y uno de ellos dice
"yo pago la cuenta, vos pagá la comida y la bebida", está
cometiendo un error categorial, ya que coloca a la cuenta en la misma
categoría que la comida y la bebida, como si fuese una cosa adicional
que debe pagarse. Si un visitante recorre las instalaciones de una
Universidad y luego dice "he visto las aulas, las bibliotecas, los
laboratorios, los departamentos científicos, las oficinas
administrativas, pero aún no he visto la Universidad", comete un
error categorial, ya que coloca a la Universidad en la misma categoría
que las instalaciones e instituciones que la conforman. Mientras
que tales errores son infrecuentes en casos concretos como los
mencionados, ocurren con más frecuencia en el pensamiento abstracto.
Este tipo de errores es la fuente de lo que Ryle denomina "el mito
del fantasma en la máquina" o "la teoría de los dos
mundos", que afirma que cada ser humano tiene un cuerpo y una
mente. En la psicología, el error categorial más frecuente consiste en
tratar como si fueran eventos singulares a ciertos patrones de conducta
que sólo pueden ser identificados mediante repetidas observaciones. El
autor menciona dos maneras en que aparecen errores categoriales en la
psicología: 1.
Duplicar el fenómeno que debe ser explicado. 2.
Confundir dos tipos de explicación: la explicación disposicional y la
explicación histórica. 1. Duplicar el fenómeno que debe ser explicado:Si
alguien afirma que "Juan sufre de senilidad, la cual le ha
provocado conductas seniles", vemos que la "senilidad" se
infiere de regularidades de conducta en el tiempo, y no designa un
evento aislado en el tiempo. Por lo tanto, la relación no es de causa y
efecto (para ser causa, debe ser un evento). Si decimos que "la
conducta que no es reforzada disminuye, debido a la extinción"
ocurre el mismo error: la "extinción" no es un evento
relacionado causalmente con el fenómeno que debe ser explicado, sino un
concepto inferido de ciertas regularidades. No es que esos conceptos
inferidos no cuenten como explicación, sino que no constituyen
explicaciones en el mismo sentido que las explicaciones en términos de
eventos históricos. En
la psicología ha sido frecuente la ilusión de que los fenómenos
psicológicos pueden explicarse mediante eventos hipotéticos que
duplican los fenómenos que deben ser explicados. Empédocles intentó
explicar la audición afirmando que el oído produce un sonido interno,
y Teofrasto le cuestionó: "cómo podríamos oir ese sonido
interno? El viejo problema aún nos confronta". Descartes explicó
la visión postulando que la imagen retiniana se transforma en una
imagen mental, pero entonces queda por explicar quién observa esa
imagen. Freud explica las conductas inhibidas apelando a un superyo
severo. Algunos
intentos fallidos de manejar este error categorial: Ignorar el problema:Es
lo que hacen quienes tratan a la conducta y la mente
("experiencia" o "procesos mentales") como si
pertenecieran a la misma categoría, y consideran a la psicología como
"el estudio de la conducta y los procesos mentales". Idealismo y materialismo:La
creencia en una oposición polarizada entre mente y materia proviene de
la creencia en que ambos términos pertenecen a la misma categoría lógica.
Si este último supuesto es incorrecto, tanto el idealismo como el
materialismo son respuestas a una pregunta inadecuada. Tesis de la identidad psiconeural:Investigar
las correlaciones entre la "consciencia" y los procesos
cerebrales presupone criterios independientes del cerebro para
determinar si la "consciencia" está ocurriendo. Antes de
poder investigar la correlación con ciertos procesos cerebrales, es
preciso mostrar que los fenómenos son susceptibles de una descripción
conductual. Skinner sugiere evitar este error conceptual: "luego de
sustituir cerebro por mente, podemos continuar sustituyendo persona por
cerebro, y reubicar el análisis acorde a los hechos observados". Operacionalismo, conductismo metodológico:La
pluralidad de significados de los términos psicológicos ordinarios se
intentó remediar usando definiciones operacionales. Pero el problema
persiste, porque la definición operacional no elimina los demás usos
del término, y los investigadores no restringen sus conclusiones a lo
que se ha definido operacionalmente. Por ejemplo, imaginemos que un
investigador quiere estudiar "las relaciones entre el estado anímico
y la resolución de problemas", para lo cual operacionaliza ambos términos.
El investigador expone a fragmentos de 5 minutos de video (la comedia
televisiva de Mr Bean, un informe sobre el hambre en Africa y un
documental sobre diques en Holanda, suponiendo que el primer fragmento
induce un estado anímico positivo, que el segundo induce un estado anímico
negativo, y que el tercero tiene escaso efecto en el estado anímico), y
mide la capacidad de resolución de problemas con un test standard. Al
terminar su investigación, encuentra una correlación positiva entre
"estado anímico" y "capacidad de resolución de
problemas". Sus lectores se interesan en los hallazgos, y las
definiciones operacionales ya no parecen importantes: se consideran
detalles menores, necesarios para establecer relaciones psicológicas más
importantes. Sin embargo, la base observacional para la relación sigue
siendo que quienes miraron Mr. Bean durante 5 minutos sacaron tal
puntaje en esa tarea particular, y quienes miraron el video del hambre
sacaron tal otro puntaje. La relación postulada entre estado anímico y
resolución de problemas implica que la misma relación ocurre para
cualquier definición operacional imaginable de los términos. De esta
forma, los términos psicológicos tradicionales, por más que estén
bien operacionalizados, plantean relaciones legales para las cuales hay
poco o ningún apoyo empírico. Utilizar verbos en lugar de nombres:La
transformación de verbos y adverbios en nombres suele llevar a errores
categoriales, ya que olvidamos que los nombres son sólo sustituciones
de verbos y buscamos las "cosas" denotadas por esos nombres,
pero tales cosas (sustancias, fuerzas, facultades) no existen, sólo
existen las actividades con las cuales comenzamos. Esta solución es
insuficiente, ya que incluso los verbos pueden llevarnos a buscar clases
de eventos que no corresponden con una clase particular de conducta.
Verbos como "aprender", "percibir",
"comprender", "pensar", "sentir",
"recordar", "generalizar", "discriminar",
etc., no refieren a una clase unitaria de respuesta sino que resumen un
conjunto de observaciones de diferentes conductas bajo distintas
circunstancias, y los eventos resumidos no covarían de manera regular.
Aunque sean verbos y suenen conductuales, no corresponden a ninguna
unidad conductual. Al igual que los nombres suelen utilizarse como
explicaciones causales de las conductas que resumen, cuando se dice que
una conducta particular en cierto contexto ocurre "porque" el
sujeto ha aprendido, percibido, recordado, generalizado o discriminado
algo. Por lo tanto, la evitación de nombres no garantiza la evitación
del error categorial. 2.
Confusión de los tipos de explicación:
Hay
dos tipos usuales de explicación. Si un vidrio se rompe cuando una
piedra lo golpea, podemos responder la pregunta "por qué se rompió?"
diciendo que eso ocurrió "porque una piedra lo golpeó", o
"porque el vidrio es frágil". Si queremos responder "cómo
se hace un vidrio frágil y cómo se puede hacer un vidrio
resistente", explicaríamos el procedimiento para producir un
vidrio, y luego de hacerlo no necesitaríamos incluir la
"fragilidad" como si fuese un evento o proceso adicional. La
"fragilidad" describe cómo el objeto será afectado por
ciertos eventos, y como esos efectos covarían como un fenómeno
unitario la palabra resulta útil. Explica la ruptura del vidrio en el
sentido de atenuar otras explicaciones, como que ya estaba roto o
fracturado. Si
otro vidrio no se rompe al ser golpeado por una piedra, la mayoría de
nosotros responderíamos a la pregunta "por qué no se rompió?"
diciendo que era "irrompible" o "menos frágil",
pero una persona que produzca vidrios puede preguntar "por qué"
en el sentido de "cómo se hace un vidrio resistente". Lo
mismo ocurre en la psicología: un cognitivista (y la mayor parte de los
psicólogos) busca el primer tipo de explicación, un analista
conductual busca el segundo tipo de explicación. Es una actividad científica
legítima estudiar las regularidades, disposiciones y tendencias
conductuales, y resumir los patrones en términos cognitivos. Pero no
debe confundirse con el estudio de las variables históricas de las
cuales esas regularidades son funciones. Son dos tipos de explicación
diferentes, y responden distintas preguntas. El error categorial es
convertir las regularidades resumidas por los términos cognitivos en
"eventos" que se agregan a los eventos históricos como causas
de la conducta, creyendo que la conducta emerge en función de eventos
históricos y "eventos" cognitivos. Los conceptos psicológicos
son rótulos sumarios (summary labels) que resumen repetidas ocurrencias
de eventos discretos. Cuando se aplican a eventos discretos, los
conceptos psicológicos son inferencias. El error categorial es
convertir esos rótulos sumarios en descripciones de eventos hipotéticos
que duplican los eventos que deben ser explicados. Los
conceptos del análisis conductual también son inferenciales. Cuando
decimos que un evento discreto es un ED, un reforzador o una respuesta,
se requieren varias manipulaciones y observaciones para identificar las
relaciones controladoras. Las relaciones controladoras en instancias
simples son inferencias. Las propiedades inferidas de las relaciones no
son necesariamente ficciones explicativas, pero lo son cuando las
clasificamos como eventos causales de la misma categoría que otros
eventos que son manipulables experimentalmente y las tratamos como si
existieran más allá del conjunto de observaciones en que se basan. La conclusión no es que los fenómenos psicológicos, mentales o cognitivos no existen o que son inaccesibles, sino que no son eventos que puedan ser considerados miembros de la misma categoría que los eventos conductuales que se dice que explican. Excluir tales términos de nuestro vocabulario técnico no implica excluir los fenómenos psicológicos relevantes. |
|
|