El análisis de la conducta

Antonio Cortines

Opciones del Artículo

  Referenciar así: Antonio   Cortines, El análisis     de   la conducta. Disponible en:  http://www.comportamental.com/articulos/12.htm


…el análisis es importante para interpretar y explicar el efecto de un método, cualquiera que sea el origen de éste. Es difícil advertir las contingencias de reforzamiento que prevalecen en la vida cotidiana y, por consiguiente, comprender las conductas que originan.

B. F. Skinner, 1972.  

La cita de Skinner se relaciona con y nos traslada a la sección que en Ciencia y Conducta Humana (1953) reservó para el análisis de la conducta: discriminación operante, privación y saciedad, castigo, conducta respondiente…. Si bien Skinner conservó alguna parte del léxico utilizado en la investigación experimental anterior a sus primeras publicaciones –estímulo y respuesta -, las divergencias y matices surgen en diversas facetas del análisis. A diferencia del reflejo, condicionado o no, la conducta operante actúa sobre el entorno y sólo una pequeña parte del repertorio conductual es adquirida y mantenida por procedimientos del condicionamiento respondiente. Recuérdese al respecto la profusión que del procedimiento respondiente hizo Watson (1916). Por otro lado, términos más o menos aceptados hasta entonces como hábito, aprendizaje por ensayo y error, impresión por aprendizaje o ley del efecto son cuestionados y depuestos por la descripción de los arreglos experimentales, la historia de aprendizaje y determinadas variables como las referentes a la privación y la saciedad: “Incluso el término “aprendizaje” es engañoso. La afirmación de que la paloma aprende que “va a conseguir comida estirando el cuello” es un relato inexacto de lo que ha sucedido. Decir que ha adquirido el “hábito” de estirar el cuello es tan solo recurrir a una invención explicativa, puesto que la única prueba que tenemos del hábito es la tendencia que ha adquirido a llevar a cabo dicha acción”.

De igual manera, la causalidad de la conducta se aborda bajo dos perspectivas. La primera consiste en la crítica de la causa entendida como fuerza que impele al movimiento y proponer, por el contrario, el término funcionalidad como constatación de eventos que covarían conjuntamente (Skinner, 1953; véase Chiesa, 1994 para una revisión amplia del concepto de causa en el conductismo radical y en la psicología). La segunda objeta las conceptualizaciones acerca de la conducta animal y humana surgidas del estudio neurofisiológico y de la continuación de la tradición dualista  y cartesiana que presupone homúnculos guiando las acciones observables de los organismos.

La conducta humana y animal se nos muestra, así, determinada. A diferencia de los sistemas y teorías mecanicistas, recordemos que el propio Skinner nos advertía sobre la probabilidad de respuesta como característica de la operante: “Constituye, en cambio, una ventaja suponer que la probabilidad de que la respuesta se produzca oscila continuamente entre los extremos del todo o nada. Podemos entonces tratar con unas variables que, al contrario del estímulo que provoca el reflejo, no “hacen que una conducta dada ocurra”, sino que simplemente hacen su aparición más probable. En este caso, es también posible, por ejemplo, estudiar el efecto combinado de más de una de estas variables.”

El análisis se ocupa de la explicación, control y predicción de la conducta. La explicación se centrará en la descripción minuciosa de las relaciones entre los organismos y sus entornos.

Ahora bien, a partir de lo anterior es habitual que en la comunidad de psicólogos se produzcan algunos malentendidos y confusiones con respecto a la terminología y a las tareas y supuestos implicados: la identificación y naturaleza de las variables, el status atribuido a los denominados eventos internos, morfología y funcionalidad, qué se entiende por conducta, etc. 

Al referirse al análisis del comportamiento, Morris (1998) distingue tres subdisciplinas: a) el análisis experimental del comportamiento, para la investigación básica encargada de descubrir los procesos fundamentales comportamentales; b) el análisis comportamental aplicado, para la implementación de estos procesos, tecnologías derivadas y métodos de investigación para los problemas clínicos y de la comunidad; c) el análisis conceptual del comportamiento para las investigaciones históricas, filosóficas, teoréticas y metodológicas.

Respecto al último apartado, recordemos que el propio Skinner (1974) matizaba que el conductismo no es la ciencia del comportamiento sino la filosofía de esa ciencia. 

El término conducta como objeto de estudio reclama atención, máxime en un panorama en que parecen enfatizarse sus supuestas diferencias con actividades humanas como la cognición, bien sea separando ambos términos con guiones o proponiendo epistemologías y metodologías diferentes para su abordaje. El citado Morris precisa: “La psicología estudia ampliamente el contenido comportamental, mientras el análisis del comportamiento estudia ampliamente los procesos comportamentales. El contenido comportamental es comportamiento descrito en los términos no técnicos del lenguaje ordinario –términos que luego son definidos operacionalmente para el propósito de la ciencia (por ejemplo, actividad denominada social, emocional, motivada y mental)”.

Una reflexión similar se aprecia en Jean Bélanger, 1978:  “El conductismo –radical- es, a la vez, más y menos que el conductismo metodológico[…]no establece la necesidad de conservar las tareas y problemas tradicionalmente atribuidos a la psicología […]afirma el valor intrínseco del estudio de la conducta como un objetivo en sí, independientemente de su pertinencia para la psicología tradicional[…]El conductismo metodológico consiste en el estudio, dentro de un marco conductista, de las cuestiones y problemas de la psicología tradicional o mentalista. Sostiene que, para ser científica, la psicología debe utilizar un enfoque conductual, debe pasar por la observación de las conductas en el estudio de las sensaciones, las emociones, la inteligencia, etc.”    

Bibliografía

  1. Bélanger, Jean: Imágenes y realidades del Conductismo. Univ. de Oviedo. 1978/1999

  2. Chiesa, M.: El concepto de causa, en Radical Behaviorism. The Philosophy and the Science. Doc. Web.

  3. Morris, E.K.: Tendencias actuales en el análisis conceptual del comportamiento, 1998 en Manual de Análisis Experimental del Comportamiento; Ardila y otros.

  4. Skinner, B.F.: Ciencia y conducta humana, 1953/1986. Martínez Roca

  5. Skinner, B.F.: Sobre el Conductismo, 1974/75. Fontanella.

  6. Skinner, B.F.: Algunas relaciones entre la modificación de conducta y la investigación fundamental, 1972 en Modificación de conducta: problemas y extensiones, Ribes. E. Bijou, S. W. y otros.

  7. Watson, J.B.: Behavior and the concept of mental disease, 1916. Journal of Philosophy; psychology and Sientific Method.  


 

- Home de www.comportamental.com -